El Arte de Prehornear una Audición
Siempre llega un bajón después de terminar una temporada de teatro. Depresión post-función, le decimos. Yo, que lastimosamente siempre he tenido una fuerte tendencia a la depresión, suelo sentir ese bajón con más intensidad que el resto. Pero en ese momento llegó a mi vida un musical que definiría mi generación y mi existencia: RENT. En la vena de Hair y A Chorus Line, algunos lo llaman el Hamilton de los 90. Pero, ¡por favor! Jajajaja. Ya me imagino a la mitad del elenco de Artanon afilando cuchillos, encendiendo antorchas y organizando una turba para perseguirme. Sobre RENT (y Hamilton) hablaré mucho más en futuras publicaciones, pero en esa época, RENT era más que un deseo de montaje: era un consuelo. La última función de Cats en el Calvert. Marcela, yo y unas pocas personas más del elenco nos reuníamos en los descansos de almuerzo de los ensayos de CATS para escuchar su música, soñar con montarlo y sobrellevar con eso el ambiente tóxico creado por una Sue Sylvester criolla. Es...